sábado, 18 de abril de 2009

CAMBIOS (14/04/09)

Como ya dejé reflejado en mi anterior entrada, estoy en el hospital otra vez. Pero ésta vez hay cambios sustanciales; ayer nos mudaron al hospital en que le insertarán el DAI al familiar en cuestión. Por cierto, ya sé lo que es un DAI, es un desfibrilador interno que detecta el fallo del corazón y actúa como una puesta en marcha soltando una descarga eléctrica que hace que comience a latir otra vez con la intensidad suficiente; en otras palabras, el aparato en cuestión es una versión diminuta del equipo que todos hemos visto alguna vez actuar en películas o en la realidad cuando hay una parada cardiaca. Y para la pequeñez que tiene (igual que un marcapasos) ya vale el jodido una pasta. Todo sea por conseguir la calidad de vida necesaria para una persona que, teóricamente, es joven y todavía puede dar mucha guerra.
Viendo el gasto que está haciendo la Seguridad Social es lógico decir que hoy por hoy en España (con sus más y sus menos) ésta institución funciona bastante bien. Y lógicamente se nos viene a la mente en momentos como éste el hecho de que los gobiernos deberían invertir muchísimo más de lo que hacen en la sanidad pública y no en maquiavélicas armas de destrucción y en burbujas dinerarias que solo buscan el caos y la desolación en un mundo infestado de virus y enfermedades que día a día se llevan la vida de miles de personas. Puede parecer una vanalidad recurrente el decir esto ahora que mi familiar está ingresado, pero no lo es porque mi familiar está recibiendo el tratamiento adecuado a su afectación; el problema lo tienen todos los demás enfermos que no reciben la asistencia médica necesaria ni a tiempo porque no es rentable invertir en salud. Quizás en estos momentos de crisis mundial y faltos de dinero los gobiernos tengan la lucidez necesaria para darse cuenta de que, cuando haya dinero fluyendo otra vez, deban de acercar más dinero a la salud de todos y no a especulaciones baratas que luego salen tan caras como estamos sufriendo en nuestras carnes a día de hoy. Hago ésta reflexión desde la habitación del nuevo hospital que visitamos (por cierto sin wifi tampoco) y dándome cuenta de que nos dicen que nuestra esperanza de vida ha subido bastante alto.¿alto? Nos hablan de superar la barrera de los ochenta con creces y yo miro a mi alrededor y a todos mis familiares muertos hasta ahora para comprobar que solo tengo dos o tres conocidos o familiares que pasen la barrera de los ochenta; eso sí, el que lo consigue se pasa bastante, pero ninguno de los demás han pasado de los 76 incluido mi padre; joder, eso da que pensar bastante con la edad que tengo y que es más de la mitad del camino supuesto a recorrer. Así que ahí dejo puesta mi pica en Flandes y me despido desde Tauri donde seguiré dándole vueltas a tan peliagudo asunto por lo menos para mí en estos momentos de bajada moral.

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